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Ante el fantasioso agravio, no queda otra que multilateralismo

  • Última actualización
    14 abril 2026 05:20

Además de utilizar los aranceles como baza negociadora en temas que nada tienen que ver con la economía y el comercio internacional, uno de los principales argumentos que expuso Donald Trump para la imposición de los mal llamados aranceles recíprocos era poner fin a una especie de desagravio comparativo en las relaciones comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo y acabar con una situación en la que, según el presidente estadounidense, el resto de las economías se aprovechaba de la buena fe que había desplegado la primera potencia del mundo en décadas anteriores. Trump logró vender un mensaje de fortaleza en el que esa buena fe se había acabado, y en el que el resto de los países deberían pagar a partir de ahora una especie de peaje, una especie de tributo para devolver todo lo que se le había quitado a Estados Unidos. Como recordarán todos ustedes, al principio reinó el pánico entre las grandes economías que mantenían relaciones comerciales con Estados Unidos, y antes que meterse en una guerra comercial con la primera potencia del mundo, se firmaron acuerdos que beneficiaban mucho a EE. UU. sobre el papel, y muy poco a los demás.

En ese momento hubo gente que vio bien esa posición de fuerza de Trump, sin reparar en las consecuencias. Y hace meses que esas consecuencias son más que palpables: ralentización del comercio internacional, precios más altos y, sobre todo, un nuevo escenario internacional, un escenario donde esas relaciones han dejado de ser multilaterales, y han pasado a ser bidireccionales: todas parten de Estados Unidos.

Sin embargo, esa afrenta de la que tanto hablaba -y habla- el presidente de Estados Unidos no es cierta, o por lo menos no lo es en la medida en que nos la quiere hacer creer el magnate estadounidense. Veamos un ejemplo. El pasado año, las exportaciones españolas hacia Estados Unidos alcanzaron un valor de 16.716,2 millones de dólares, ocho puntos por debajo de 2024. Por el contrario, las importaciones crecieron un 7% hasta los 30.174,7 millones de euros. Es decir, la balanza comercial España-Estados Unidos es claramente favorable a la potencia americana. Siguiendo el simplista análisis realizado por el propio Trump, ¿quién engaña a quién?

Es momento, por tanto, de que el mundo siga fortaleciendo sus conexiones comerciales, con o sin Estados Unidos

Otro ejemplo. España es el segundo país con más inversiones en Brasil. ¿Adivinan quién es el primero? Estados Unidos, efectivamente. Es decir, la presencia de Estados Unidos en la economía brasileña, una de las más pujantes y con más potencial de crecimiento, es la más importante. Volviendo de nuevo a Trump, ¿deberíamos poner el grito en el cielo ante esta situación? Tanto España como Brasil han estado en el punto de mira de Trump por diferentes motivos, y sin embargo Estados Unidos sale ganando en ambas relaciones comerciales. ¿De qué se queja entonces el mandatario estadounidense? Esto demuestra, a pesar del relato lanzado desde la Casa Blanca, que Estados Unidos sigue siendo determinante no sólo para las economías de su entorno, sino para la de todo el mundo.

En un entorno global en el que las políticas comerciales de Estados Unidos generan tensiones, hay que saber darle a esta situación. Estados Unidos ha optado por levantar muros y generar incertidumbre. Pero si hay algo que beneficia e impulsa el comercio internacional son las alianzas económicas previsibles y basadas en reglas. La estrategia de Estados Unidos debe servir como incentivo a los demás países y regiones económicas para fortalecer sus conexiones económicas como parte de una estrategia de diversificación global, lo que ayudaría a reducir riesgos de concentración en mercados con políticas proteccionistas crecientes. Es momento, por tanto, de que el mundo siga fortaleciendo sus conexiones comerciales, con o sin Estados Unidos. Bastantes disrupciones existen ya en todas las cadenas de valor global como para depender de los vaivenes de la primera potencia mundial.