Las Fiestas de la Logística tienen, entre otros, un quíntuple efecto positivo, a saber: unidad y vertebración del colectivo, incentivo para el cliente interno, optimización de las relaciones entre profesionales de un mismo sector, networking y promoción del enclave logístico en el que se celebran. Todo esto se puede constatar en todos y cada uno de los eventos que hemos organizado en los últimos 36 años. Ocurre que el principal efecto de estas iniciativas, su contribución a la unidad y vertebración del colectivo, se manifiesta tanto o más cuando no se celebran, cuando se aplazan con o sin fecha alternativa de celebración.
Realmente, por cuestiones meteorológicas, jamás se había suspendido uno de estos eventos, que en 2025 convocaron a más de 25.000 logísticos. Los anuncios de lluvia, hasta la fecha, no han podido con la fiesta. El viento sí, el viento ha logrado que hoy no celebremos la Fiesta de la Comunidad Portuaria de la Bahía de Algeciras tal y como estaba previsto. Y es que consideramos que una cosa es una posible molestia por lluvia y otra, muy distinta, poner en peligro a los participantes con la posibilidad de rachas de viento de hasta 65 kilómetros por hora.
Entre las 64 ediciones que totalizamos hasta ahora ha habido dos aplazamientos, ambos en Valencia. Se aplazó la edición de 2004, por los terribles atentados del 11 de marzo. También se aplazó la edición de 2020, con más de 6.000 inscritos y todo el montaje en marcha. En esa ocasión la pandemia obligó a suspender todo el día antes del evento. Además del tremendo palo que supuso ese aplazamiento, también vivimos entonces algunos de los momentos más gratificantes, no solo de la larga historia de estos eventos, sino de toda mi vida. Prevaleciendo la norma máxima de que todos queden contentos y haciendo valer eso de “con la garantía de Grupo Diario”, se ofreció devolver, íntegro, el dinero de las inscripciones, ya que no había posibilidad de fijar una nueva fecha de celebración a corto plazo. La inmensa mayoría de inscritos no solicitaron devolución alguna, renovando su deseo de seguir inscritos hasta que se pudiera celebrar la Fiesta. Además, ese viernes 13 de marzo de 2020, un muy significativo grupo de directivos del sector me ofreció una comida sorpresa para animarme ante todo lo que suponía el citado aplazamiento sine die. Inolvidable.
Como ocurre en toda familia, es en los malos momentos cuando se consigue más unidad, cuando se muestra de qué está hecho cada cual. El pasado martes, cuando nos vimos en la muy dolorosa tesitura de tener que comunicar a todos los implicados el aplazamiento de la Fiesta de Algeciras, volvimos a constatar todo esto. El sector se mostró empático, unido, comprensivo... cargándonos de consuelo y de ánimo con sus muestras de apoyo. La anulación del evento consiguió crear tanta o más comunidad portuaria que su celebración.