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“Yo no me duermo, yo rezo”

  • Última actualización
    12 junio 2026 09:04

El lunes, durante la intervención del Papa León XIV en la sesión conjunta de diputados y senadores en el Congreso de los Diputados, la televisión viralizó a uno de los obispos españoles que, en el palco, cabeceaba de forma manifiesta en plena... siesta. “¿Duerme o reza?”, se preguntaba con sarcasmo un conocido diario, como si no hubiera mayor pecado para un prelado que echarse un sueño durante el sermón de su superior.

Ahora bien, para quienes vamos, venimos y permanecemos una semana tras otra sentados en auditorios y salas de conferencias de media España intentando escuchar cosas nuevas e interesantes sobre logística, disfrutando de excelentes ponencias pero al mismo tiempo de infumables sermones, esto de enfocar al auditorio para descubrir a alguien dormitando es tan indecente y tan obvio como abrir la puerta de un baño y encontrarse a alguien con los pantalones bajados. Es más, antes que una falta de educación, dormirse es un derecho y si me apuran una obligación. Es preferible arrellanarse en la butaca que no andar de cuchicheos, carraspeos o susurrándole a ese móvil que se deja sonar de forma impertinente. Eso sí, nada de roncar, porque de esta manera siempre podremos explicar que no dormíamos, sino que rezábamos... implorando a Dios el fin de la “jornada” cuanto antes.