Añorado septiembre

Paco Prado

Tengo claro que el sector logístico está compuesto, en su inmensa mayoría, por profesionales especialmente válidos. Esa sensación se nos confirma muy a menudo. En pequeños y grandes detalles.
| 27 julio 2018
Por ejemplo, estos días ñoños de inmenso calor, a juego con las inmensas ganas de hacer... nada, cuando intentamos hablar con algún directivo o empresario y resulta que ya están de vacaciones, volvemos pensar eso de "hay que ver lo que saben estos logísticos". Muy estresados dicen que van, y les creo. Con grandes y gordas responsabilidades, puede ser. Con inmensas macro magnitudes en sus estadísticas y cuentas de resultados, así está demostrado. Pero como se intuya una fiesta, un receso, un puente o unas vacaciones, algunos de nuestros más admirados directivos no dejan más que el sombrero balanceándose en el aire. Y muy bien que hacen. El movimiento se demuestra andando, y la sabiduría... descansando. Ya han empezado algunos sus días de sangría y paella, mientras que otros están esta semana boba más allí que aquí, con un pie en la maleta y el otro en el despacho. Muy santo y muy sabio. Es fin de año laboral y eso significa que es tiempo de parar para cargarse de nuevos proyectos a desarrollar en el ejercicio nuevo, que este año se inaugura el 3 de septiembre. Para nosotros, como escribía ayer mi admirado Fernando Vitoria, va a ser un retorno especial. Desde los primeros días, iremos mostrando novedades y mejoras en nuestros productos, incluido este diario que está a punto de cumplir su XXV Aniversario. De septiembre a noviembre, todo van a ser novedades: más chispa, más sonrisas, más precisión, más periodismo, más índices, estadísticas, rankings, servicios al suscriptor... Sufriremos estas semanas próximas porque nos ponemos, nosotros mismos, por nuestra cuenta y riesgo, entre dos de nuestras máximas prioridades: contar cosas y no contarlas hasta que no sean una realidad concretada. Lo serán muy pronto. Y nos ilusiona ilusionarnos y estar tan impacientes ya por ir mostrando todo lo que nos espera en unos días. Mientras llega el momento, toca un paréntesis, un periodo en el que el sector se aletarga, sin desconectar del todo, sin marcharse del todo. Late la logística dentro de cada profesional con el mismo compás que late en nosotros: con cadencia más o menos intensa, pero sin detenerse jamás. Por vosotros o por mí, estaremos unos días sin comunicar, aunque Diario del Puerto seguirá con su responsabilidad de informar de todo lo que ocurra. Nos volveremos a ver, oír o leer en septiembre, algo más morenos y, espero, mucho menos quemados. Hasta cierta pena me da desconectar unos días. Será que me estoy haciendo blando con la edad, pero un poco de menos os voy a echar. Eso sí, una última cosa, por mucha faena que haya o por mucha responsabilidad que se tenga, espero que el que más y el que menos se tire unos días sobre la yerba o sobre la arena de la playa a ver pasar las nubes. Y nada más. Sin estibarlas, sin cargarlas, sin traerlas ni llevarlas. Si me entero de que no es así, tendría que cambiar de nuevo el magnífico concepto que voy teniendo de nuestro profesionales logísticos. ¡Con lo que me ha costado positivarlo! Lo dicho, estos días os quiero de vacaciones, sin que tengáis que cargar otra cosa que las pilas, refrescando ideas, tramando nuevas iniciativas y muy locos por volver a la terriblemente dura faena, para reírnos y descansar.

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