Brechas

JAIME PINEDO Bilbao

“Es más fácil cambiar al entrenador que a la plantilla entera”. “Si una plantilla se lo propone, es capaz de hacerle la cama al entrenador con tal de echarle”.  El fútbol está lleno de tópicos. Como ese que define por “hacer la cama”  a la acción, sea individual o colectiva, de actuar de forma que se consiga que una persona caiga en desgracia, consiguiendo una ventaja personal con el cambio de situación.

En mi caso, al menos en lo que se refiere al fútbol, les diré que no creo en conspiraciones de este tipo. Sí, soy un ingenuo. Lo sé. Y es que es tan alta hoy la exposición de los jugadores  al escrutinio público, y está este espectáculo tan profesionalizado, que se me hace difícil aceptar que sean capaces de rebajar intencionadamente su nivel de desempeño, quedando públicamente en evidencia, con tal de alcanzar dicho propósito. 

Aunque pensándolo bien, el segundo año de Marcelo Bielsa en el banquillo del Athletic Club fue para hacérselo mirar. No renovó una tercera temporada. Normal. Era demasiado alto el nivel de exigencia que el entrenador argentino pedía a sus jugadores para lo que éstos estaban acostumbrados y dispuestos a ofrecer. 

El caso es que el fútbol acaba siendo espejo de tantas cosas que las últimas noticias surgidas alrededor de la Autoridad Portuaria de Pasaia me han recordado que tanto un equipo de fútbol como una Autoridad Portuaria no son sino empresas que deben ser gestionadas como tales para que alcancen los mejores resultados posibles. 

Como publicó ayer este Diario, la Autoridad Portuaria de Pasaia vive un conflicto laboral que enfrenta a su presidente con la mayor parte de su equipo directivo. El conficto llegó el pasado viernes al Parlamento Vasco, donde la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco reconoció su existencia  y confío en que la mediación de Osalan, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, pueda ofrecer una salida satisfactoria para las partes en disputa. 

Pero la brecha ya está abierta. Llámese brecha de desempeño, brecha de confianza, brecha de autoridad o brecha de funciones, el conflicto laboral interno que ha salido a la luz pública en la Autoridad Portuaria de Pasaia y que ha dejado tocada a la entidad, pone de manifiesto las disfunciones que pueden darse en una institución pública como una Autoridad Portuaria.

Aunque integradas por personal funcionario, debieran funcionar bajo criterios fundamentalmente empresariales, pero cumpliendo al mismo tiempo todos los procedimientos exigidos por la Administración, que no destacan precisamente por su agilidad. He ahí otra brecha. Y he aquí otro elemento para el debate: ¿Cuál es o debe ser la función de un presidente de Autoridad Portuaria? Con el inicio del proceso de revisión del Marco Estratégico del Sistema Portuario de Interés General, la figura del presidente de Autoridad Portuaria cobra también protagonismo y son muchas las voces que abogan por equiparar  su figura a del CEO de una empresa. 

Es posible que el presidente de la Autoridad Portuaria de Pasaia se haya atribuido dicho papel antes de lo que la estructura directiva del puerto y su maquinaria administrativa está preparada para responder, si es que quiere hacerlo, porque ya se sabe que la inercia no es amiga del cambio.  Es posible también que cualquier cambio de rumbo, por muy bienintencionado que sea, no debe ser tan drástico como para no contar con la adhesión de quienes tienen que acompañarlo. Para reducir la brecha entre el estado de inercia y el estado deseado no es necesario abrir otra brecha sino cerrarla.

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