Cada día

| 21 diciembre 2018 - Actualizado a las 05:20h
La Navidad no tiene término medio. O te hunde en la miseria o te convierte en un niño pequeño, loco de alegría de escaparates y sonrisa de bombillas de colores. Mantenerte indiferente… como que no. No es posible. Huir podría ser una opción. Cuando uno anda aliquebrado y con pocas ganas de villancicos, digo. Pero, consejo de experto en la búsqueda de rincones silenciosos: tenga el amigo lector un cuidado extremo a la hora de elegir su destino de escapada. La Navidad le perseguirá allá donde vaya....

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