Prensa, políticos y CNMC

Paco Prado

Siempre hemos dicho que este sector logístico es especialmente privilegiado. Si le dejan. Pero cada vez le dejan menos y así cada vez es menos agradable esto de ganarse la vida en la logística. Entre otros crecientes inconvenientes o molestias figura determinada prensa y determinadas actitudes políticas. Cuesta no molestarse ante la falta de respeto que parece que se le tiene a un sector que debería ser casi venerado.
| 20 julio 2018
La logística es uno de los sectores con más potencial de crecimiento de cuantos nos ocupan el panorama económico del país. ¿Por qué, entonces, tenemos la sensación, más a menudo de lo que quisiéramos, de que se le toma por el pito del sereno? Las sospechas de que hay quien cree que no somos nada, se ha cimentado en la "delicadeza y profesionalidad" con la que algunos junta letras tratan a este sector capital. Pero también en el concepto que de este mundo tienen nuestros políticos. Cuando no están metidos directamente en la logística, los políticos de guardia dicen en público que somos la pera limonera, pero sus actos siguen haciendo muy difícil que les creamos. Por otro lado, cuando llegan a coger un cargo en un puerto o un ministerio vinculado a nuestro sector, vemos que, sin ningún tipo de pudor, lo acaban reconociendo: no saben nada de logística. Ni ellos ni quien los nombró.
Pongámonos en la piel, por ejemplo, de un presidente de Puerto. Entre los ataques de la prensa, la falta de apoyos políticos en proporción, el pánico a salirse del protocolo ni para comprar un boli, el cambio de interlocutores constante que se vive en estos días y la inmensa responsabilidad que se asume... entenderán que esto va alejándose cada vez más de ser una ocupación privilegiada. Y que cada vez aguanten menos y que cada vez manifiesten más su hartazgo.
Algo similar les ocurre a los sufridos presidentes de las asociaciones empresariales. Han de mantener una durísima pelea constante para defender su sector, peleando incluso, en más ocasiones de las lógicas, contra los propios socios, expuestos además a que cualquier indocumentado les lance sus dardos en los medios de comunicación y a que en cuanto se aprendan el nombre de su interlocutor en la administración y él sepa algo de que va esto, te lo cambien y tengas que volver a empezar a negociar con otro nuevo nariz subida. Todo esto, con ser mucho, no es todo. Ahora viene, desde hace ya más de siete años, las cositas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Unos señores que creen que uno de los sectores más coreografiados que existe puede seguir adelante sin comunicar unos eslabones con otros. Los mismos que han puesto multas millonarias que han generado pérdidas millonarias en gastos de abogados, aunque luego la CNMC no llegue a cobrar ni un 5%. La CNMC actúa como si a las asociaciones no les afectara que les digan que se les multa con 10 o 15 millones. Tratan a las asociaciones del sector como delincuentes, cuando lo único que hacen es trabajar contra corriente para que las empresas sigan adelante, pagando impuestos como locos, para mantener, entre otros, a estos locos impuestos. Lo de la CNMC es la gota china que colma el vaso. Esto ya no es lo que era. Y parece que tendremos que aprender cada vez más a relativizar. ¡Con lo que podría ser este sector sólo con eso... con que nos dejaran en paz!

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