El error del superlativo

Paco Prado

Para sustentar ciertos cargos y determinadas actitudes, no hay nada como meter miedo. Para eso de asustar no valen las medias tintas, hay que usar términos superlativos, contundentes. No oirán a ningún político hablar de las imperfecciones de sus rivales. La oposición, los otros, los que no somos nosotros, son, sencillamente, lo peor.
| 3 noviembre 2017 - Actualizado a las 18:08h
El ciudadano de a pie acaba realmente agotado de oír a estos políticos hablar de términos tan brutales como franquismo, fascismo, traición, rebelión... No hay resquicio para los colores intermedios. Pobre del que no sea ni blanco ni negro. Pareciera que los más y los menos tienen una especie de añoranza de tiempos pasados en los que sí existían esa contundencia posicional, esos momentos de la historia en lo que la épica era necesaria, y con ella se generaban nuevos héroes. Hoy, qué le vamos a ha...

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