Las vías de acceso

Paco Prado

Esta semana nos hemos hecho eco de algunas noticias referentes a personas o colectivos que acceden a un apetecido puesto de trabajo en nuestro sector o a una capacitación profesional logística, a través de un proceso de selección, con examen concreto o sin él, pero proceso de selección objetivo.
| 29 septiembre 2017
La coincidencia nos llama la atención sobre lo necesitado que quizás esté nuestro sector de una renovación de los procedimientos establecidos para incorporar materia gris a nuestra logística del alma. A nivel empresa privada, qué quieren que les diga, cada cual elija su destino y luego lo lleve a cabo de la mejor forma. Y que esas empresas y esas asociaciones sean dirigidas por quienes los inversores o los socios quieran. No me meto. No porque no quiera. Sí parece buena cosa que a nivel instituciones, empresas y actividades que tienen detrás dinero público, se sea más exigente, más transparente y más estricto cada vez que se contrata a un directivo, cada vez que se establecen unos filtros que traten de detectar a los mejores posibles. Debiera valer, sobre todo, la mejor capacitación, el mejor currículum, la mejor nota, para acceder a este mundillo nuestro. No hablo de ponerse estupendos de la muerte. Para nada. Creo que el hecho de que un candidato a un puesto concreto en una institución esté trabajando ya en esa institución, debe contar con puntos extra para conseguir el ascenso. Al igual que si ha de entrar un nuevo estibador o un nuevo empleado en un organismo oficial, debe importar en algo el hecho de que sea familiar directo de alguien que ya ha entregado todo o parte de su vida laboral en ese puesto. Esas circunstancias deben otorgar a los candidatos algunos puntos de ventaja, no por romanticismo y por tener contento a quien ya está dentro, que también, sino por justicia a la hora de premiar los años de entrega previos propios o de algún familiar. Esto se debería cuantificar y poner negro sobre blanco. O eliminarlo absolutamente. Es difícil, lo sé. Supongo que por eso nunca se ha intentado. Lo que se ha hecho ha sido ponerse estricto total en unos casos y ascender, designar, contratar a quien nos salga del libro de familia en otros. Hay una inmensa mayoría de seres humanos que al nacer se les echa al mundo a que se busquen la vida como puedan, sin más padrino ni apoyo que su talento, su esfuerzo y la suerte. Hay algunos de este grupo que consiguen a base de mucho talento o mucho esfuerzo o mucha suerte, situarse en puestos acordes con su valía o casi. Otros muchos mueren sin que nadie les haya dado la más mínima posibilidad de salir adelante, aspirando en el mejor de los casos a un puesto de trabajo en el que su capacitación no se desarrolla ni se tenga en cuenta. Hay un segundo grupo, que en esto también hay dos Españas, los que están ahí en la crema, en la tostada. Nacen con la vida resuelta o se les queda encauzada a temprana edad, en cuanto tienen el contacto adecuado que les ubica donde ellos quieren, lo merezcan o no. A partir de ahí... a vivir. Con el tiempo olvidarán cómo han llegado a dónde están, qué cuñado les abrió la puerta o qué oposición les garantizó la buena vida de por vida. Mientras no encontremos la forma de fundir los dos grupos, en un sistema en el que los enchufes sean mínimamente influyentes pero nunca determinantes, seguirá sin importar tanto qué carrera estudias como quién se sienta a tu lado.

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