Hay relevo

JAIME PINEDO Bilbao

Participé hace días en Santander en el III Encuentro Internacional de Logística en el marco de las actividades académicas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), fruto de la iniciativa de la Autoridad Portuaria de Santander y de Bergé y Gefco, entre otras entidades.

Es una iniciativa que impulsó el presidente del puerto cántabro, Jaime González, y que en tres ediciones se ha convertido en una cita imprescindible para aquel profesional logístico que desee estar al tanto de las últimas tendencias e innovaciones tecnológicas del sector. La jornada abordó el presente y futuro del sector logístico y avanzó algunas de las prácticas, procesos y problemáticas que actúan como elementos transformadores, así como los retos, tendencias y dinámicas de cambio llamadas a perfilar su futuro.

No es ningún secreto que la industria del transporte y la logística se enfrenta a una débil proyección pública y a una insuficiente atención por parte de las administraciones públicas. Aún estoy por escuchar en esta campaña electoral al Parlamento Europeo una sola propuesta relacionada con el transporte de mercancías. Ni una sola. Y en los programas electorales de los diferentes partidos, salvo alguna contada excepción, y parca, tampoco. Al igual que en las Elecciones Generales de hace unas semanas, los programas electorales para las Europeas son un verdadero páramo logístico. Un secarral de ideas y propuestas. Nada, por otra parte,  que nos pueda sorprender a estas alturas, aunque al tratarse de Europa uno podía esperar un pequeño esfuerzo por parte  de los futuros europarlamentarios. 

Y es que, al igual que resonaron las palabras de uno de los ponentes en el Paraninfo de Las Llamas de la UIMP,  “la logística es un amigo invisible. Nadie nos quiere, pero todos nos necesitan”. Allí, en Santander, se habló de muchas e interesantes cosas. Del imparable proceso de digitalización de las operaciones, con nuevas y disruptivas tecnologías como el Internet de las Cosas o el Blockchain, que “han llegado para quedarse” y que supondrán una revolución en la prestación de servicios “comparable a la que produjo Internet en la comunicación”.  

Se habló del avance exponencial de las tecnologías digitales, de la emergencia de nuevos paradigmas operativos y de gestión, de la creciente demanda de innovación tecnológica por parte de los actores de la cadena logística-portuaria. Se habló también de las tecnologías de la información y las comunicaciones, cuyo impacto está transformando aceleradamente los procesos, herramientas de trabajo y estructuras del sector, generando nuevos modelos organizativos y empresariales. Y se dijo también que los próximos años serán “los más bonitos y retadores para quienes quieren aplicar la tecnología digital a los procesos logísticos”

Pero, por encima de todo, con lo que me quedo del III Encuentro Internacional de Logística de Santander fue con el numeroso grupo de chicos y chicas que ocuparon las últimas filas del auditorio y que a diferencia de muchos de los profesionales que asistieron únicamente de cuerpo presente a la jornada, más atentos a sus móviles que a las palabras de los ponentes, reflejaban en sus rostros todo el interés y todas las ganas por conocer las claves de un futuro que ya sólo a ellos les pertenece. 

En un intento vano de vencer la timidez de estos chavales, el presidente del Puerto de Santander, Jaime González, les invitó a ocupar los asientos libres de las primeras filas. En la clausura de la jornada, sus últimas palabras fueron también para ellos: “El año que viene os quiero ver aquí en las primeras filas”. En  unos pocos años más  lo estarán en el estrado. Hay relevo.

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