La inauguración de la Terminal Norte

Paco Prado

La discrepancia creciente que están mostrando algunos políticos con el principal caudal de la economía valenciana, el Puerto de Valencia, tiene a los profesionales logísticos sumidos en una perplejidad que empezó siendo enfado y está cuajando ya en una seca y profunda tristeza.  Digo políticos valencianos en general, porque si llamativas son las declaraciones de unos, mucho más llamativos son los silencios o las tibiezas de otros.

| 29 noviembre 2019

A día de hoy, el fenómeno, el caso, el tema, ha dejado de ser algo sólo de Valencia, y ya en todo el sistema portuario nacional lo observan, lo analizan, lo estudian y… alucinan, me consta.

Mientras, estamos entrando en el convencimiento de que poco o nada puede hacer la logística valenciana si algunos políticos han determinado que la campaña de acoso y derribo en busca de la desaparición y/o traslado del Puerto a no sé donde (es eso lo que algunos dicen que quieren) les puede dar rédito electoral. Es obvio que viven de eso, del voto, no de la estiba, ni de las aduanas, ni el comercio internacional, los camiones o los barcos. De hecho, el proyecto no es ni siquiera lo que importa, ya que la Ampliación es la misma que la práctica totalidad de esos políticos han aprobado y defendido en el pasado reciente, con pasión incluso. Pero les es fácil cambiar de chaqueta, ideas o principios. Les resulta gratis solicitar que se pare el tiempo y los tiempos, o pedir que se traslade el puerto a otro sitio y que vuelvan las playas antiguas. Que regrese la huerta donde estaba, ya sea al Distrito Marítimo, la Universidad, el hospital La Fe o Mestalla. Y que caminemos eternamente por la hierba, con los pies descalzos, en un mundo donde los pájaros nos saluden y los malos políticos no existan. Puede que yo también quiera. Pero… estamos donde estamos, en el lugar que estamos y en el tiempo que estamos, me temo.

Los logísticos afectados estos días por esos gritos y, sobre todo, por esos silencios, han de saber que poco se puede hacer en el terreno de algunos políticos, pero todo en el de la lógica y la logística. En su terreno podemos jugar al comunicado y a la declaración, por desahogarnos y entretenernos. Pero teniendo claro que dar datos y pruebas no ha de vencer ni convencer a quien prefiere ignorar. Podemos subrayar cada cierto tiempo que la ampliación ya está hecha hace años y el fin del mundo pregonado no se ve por ninguna parte. Pueden gritar los logísticos que son ellos mismos los primeros que no aceptarían nada que afecte al medio ambiente. Que es un sector pionero y especialmente avanzado, a nivel mundial, en la defensa de las energías alternativas, la lucha contra el cambio climático y la apuesta por la economía sostenible. Pero todo esto no es nada comparado con lo que realmente ha de ser la responsabilidad de todos y cada uno de los logísticos: seguir trabajando tanto y tan bien como hasta ahora y no dejarse desmoralizar. Y así seguir ofreciendo a la economía del entorno nuevas herramientas de progreso y creación de empleo sostenible. No aceptemos que nos culpen de posibles errores cometidos por otros cuando nosotros no habíamos nacido. Como no hemos de culpar a los actuales políticos de los saqueos o las guerras responsabilidad de otros, en otra época.

Pero, por encima de todo, hemos de darles la razón. Es especialmente importante que se les haga caso y se cumpla mil por mil ese deseo visceral y profundo que algunos esgrimen con pasión cada día. Por el bien de Valencia, la Comunidad Valenciana y todo el amplísimo hinterland del Puerto de Valencia, hemos de lograr que no inauguren la Terminal Norte.

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