La jirafa ladradora

Paco Prado

No lee casi nadie. Así, da igual que las cosas estén claras, totalmente claras, por escrito incluso, si no lee nadie. Ni leen, o leemos, como prefieran, ni saben, ni quieren saber. Cuando el ser humano llega a una idea, a un criterio y, además, cuadra con el de su entorno y les parece bien a los amigos, vecinos y compañeros de pandilla… ni se les ocurre analizar si ese criterio tiene algo o nada de fundamento.

Con lo difícil que resulta alcanzar la solución al problema como para plantearse hacerle la prueba del nueve. Quita quita. El objetivo en estos planteamientos cortitos es el de conseguir, tan rápido como sea posible, que haya buenos y malos, o mejor, muy buenos y muy muy malísimos de la muerte. Importa cero que los fundamentos sean inexactos, falsos o totalmente contrarios a la real realidad. En cuanto el “listo” de turno coja su linde enladrillada de buenísimos y malísimos… pobre linde. Ah… y no pierdan el tiempo explicándoles que eso de cinco metros de alto, con cuello enorme, patas largas y piel moteada es una jirafa. Si quieren ver un perro, verán un perro. Y gritarán que es un perro. Y se pasarán el resto de sus días intentando convencer a propios y extraños de su propia mentira, en la esperanza de que si son muchos los que dicen que es un perro, la jirafa acabe ladrando. Predicarán una y otra vez las mismas milongas totalmente contrarias a la realidad y si hay víctimas inocentes a su paso, lejos de pedirles perdón, las demonizarán también. Ya sabemos que las más de las veces se odia a aquellos con quienes se ha sido injusto.

A algunos de nuestros políticos, de esos de la muy ilustre camada la que nos toca soportar en estos tiempos que vivimos, les quedan muy vendibles, votables incluso, algunas de sus proclamas. Tengan o no tengan base. Su partido las ve bien. Algunos vecinos con vocación de voceros hablan en los medios de ellas y las apoyan. Les invitan a las tertulias para que las expongan en esos debates de extrarradio en los que lo único que importa es el ruido, mucho mucho ruido que diría Sabina.  Todo perfecto para el caldo de cultivo deseado por todo aspirante a destacar. ¿Cómo van a preocuparse de cotejar la realidad, si con ella se les cae toda la notoriedad y quedan peor que Cagancho en Almagro? Quita quita… “sontenella y no enmendalla” esa es la cosa. Da igual que la ampliación Norte esté ya realizada, si quieren debatir sobre si debe hacerse, debatirán. Si quieren afirmar que si se hace el Acceso Norte acabará la vida en el planeta tal y como hoy la conocemos, lo afirmarán, vaya el acceso por donde vaya, sea como sea. Aunque no sea. Es lo peor y punto. Y la contaminación visual, atmosférica, acústica y del modelo que quieran… toda nace, crece, se reproduce y mata desde el puerto. Aunque las cloacas vengan de las fincas de al lado de la playa, mantendrán que es culpa del puerto. No pasa nada. Jode, pero no pasa nada. Hay que relativizar, aquí también. Los puertos seguirán mientras siga habiendo comercio, que es lo mismo que decir mientras siga habiendo personas. Creadores de buenos y malos, de blancos y negros, con poco o ningún fundamento, también los habrá siempre, mientras siga habiendo personajes, ociosos y empeñados en que la jirafa ladre.

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