La mediación empresarial y el win-win

El ejercicio profesional como abogado procesalista permite valorar un amplio abanico de situaciones y enfrentamientos ante los tribunales, a la vez que unos resultados, que, lamentablemente - con independencia de la mayor o menor solvencia de la postura del cliente, la mayor o menor destreza, experiencia y competencia técnica del abogado, y de la implicación de ambos - no solo, no son siempre lo satisfactorios que esperaban las partes, sino que además, y en cualquier caso, mantienen una actitud ante el conflicto bien de competición (yo gano-tú pierdes), bien de sumisión (yo pierdo-tú ganas), que suele aniquilar las relaciones futuras.


| 29 noviembre 2019
Susana Solís G|R|A Consultores Abogado.
Susana Solís G|R|A Consultores Abogado.

Por ello, con independencia de aquellos supuestos en que el litigio judicial es inevitable, aquellas situaciones en que las que el acercamiento y el diálogo permiten atisbar la gestión del cambio en el conflicto, son las verdaderamente satisfactorias para las partes y las que ciertamente acompañan los tiempos de la realidad empresarial (que difieren de los de la judicial), pudiendo conseguirse estas a través de métodos de conciliación como la mediación, cobrando importancia dentro de este amplio campo, la mediación empresarial.  Método, que en USA o Inglaterra, se utiliza desde los años 70, en que las empresas americanas comenzaron a utilizar técnicas para resolver problemas comerciales y conflictos extrajudicialmente a través de la “Alternative Dispute Resolution”, o “ADR”.

Este tipo de mediación permite resolver problemas internos en la empresa, entre departamentos, socios, equipo profesional, con otras empresas del mismo o diferente sector, proveedores o clientes, empresas asociadas y, por diferentes materias, siendo de fundamental importancia en las empresas familiares, donde la susceptibilidad en las relaciones interpersonales puede poner en peligro hasta la viabilidad y continuidad de las mismas. Al fin y al cabo, las empresas no dejan de ser personas y sus emociones, en las que la ruptura de la comunicación interna o externa puede producir infinidad de conflictos.

Las variables que hacen que en un conflicto empresarial resulte apropiada la mediación podrían ser: (i) No hay voluntad de pleito judicial, (ii) Deseo mutuo de continuar con su relación empresarial (ej. socios de una empresa familiar); (iii) Ambas partes tienen argumentos fundamentados, (iv) Ambas partes quieren conservar el control sobre el resultado, (v) No existe desequilibrio de poder, (vi) En ocasiones se dirimen cuestiones técnicas complejas, (vii) Importancia del mantenimiento de la confidencialidad, (viii) Una mala o ausente comunicación ha generado el conflicto, (ix) Desean una solución rápida y menos costosa.

Este método flexible, es aplicable a cualquier empresa o sector, siendo numerosas las ventajas que hacen del mismo una herramienta inteligente y eficiente para la resolución de conflictos.


Entre sus múltiples ventajas, destacan:

Voluntariedad: Depende de la cooperación de las partes, pudiendo abandonar estas o el mediador el proceso en cualquier momento.

Neutralidad: El mediador imparcial, ayuda a las partes a acercarse. Sin imponer soluciones o valores, busca acuerdos duraderos y satisfacción mutua: Win-Win.

Preserva la confidencialidad: Salvo que reciba autorización para usar la información, o le sea ordenado por un tribunal, el mediador tampoco podrá actuar como experto, testigo o consultor en cualquier acción o procedimiento relativo al asunto objeto de mediación.

Imparcialidad: Garantiza el equilibrio e igualdad de las partes al no posicionarse.

Ventajas para las empresas

Posibilita que los directivos controlen la resolución de los problemas de manera directa.

Menores costes económicos personales y organizacionales respecto de un procedimiento judicial.

Más rápido y eficaz.

Satisfacción mutua generada por una propuesta concordada de soluciones.

Los problemas no transcienden, manteniéndose intacta la imagen y reputación de la empresa, ganando en competitividad.

El acuerdo se cumple porque es voluntario y no impositivo y es duradero.

Se resuelven conflictos y relaciones futuras, (importantes cuando una de las partes en el conflicto es suministrador de materiales esenciales para la fabricación del producto), evitando bloqueos y situaciones sin retroceso.

El proceso persigue la resolución del conflicto, dejando de lado cuestiones personales que enfrentaron a las partes en el pasado: mira hacia adelante.


Más

El mediador controla el procedimiento, realizando sesiones conjuntas o separadas con las partes, fijando el tiempo, orden del día, lugar y duración de las sesiones y lenguaje, favoreciendo el contexto, facilitando el diálogo, gestionando las emociones, garantizando el equilibrio y la seguridad, informando y recomendando asesoramiento.

Es importante, que por parte de los directivos de las empresas y los abogados que los asesoran, se tome conciencia y necesidad de adicionar e incluir en los contratos mercantiles la utilización de métodos alternos de solución de disputas que prevean recurrir a la negociación, luego a la mediación y más tarde a un arbitraje, en caso de desavenencia o desacuerdo. Ello permite, que, conforme más experiencia, van adquiriendo las empresas en la resolución alternativa de conflictos, más planifican sus litigios empresariales y sus costes.

Evidentemente, existen casos en que no debe recurrirse a la mediación. Cuando la situación es insalvable, cuando una de las partes desea una decisión judicial para sentar precedente, o cuando ninguna de las partes está motivada para considerar un acuerdo.

Todo ello podría avanzar en las empresas, en paralelo con el ámbito del Corporate Compliance (Programa de Cumplimiento Normativo), cuya conveniente implantación, - aparte de tratar de evitar que las personas vinculadas a la sociedad puedan cometer delitos de los que se deriven responsabilidades penales para la empresa- , tiene también una función positiva orientada a implantar en la empresa una cultura basada en principios éticos, y valores, que a menudo forman parte de su compromiso social, y en la observancia de la legalidad como límite a los riesgos del negocio, con el fin de que esa actitud se convierta en una de las señas de identidad de la organización y en un valor añadido de la marca, que la hace ser más segura y confiable, tanto internamente, como en sus relaciones comerciales con terceros.

La voluntad de mediación empresarial como método alternativo de resolución de conflictos también puede tener repercusiones en este programa, como servicio incorporado dentro del protocolo establecido en el Código de Conducta y en el Canal de Denuncias, proporcionando al conflicto detectado una solución negociada entre las partes dentro de la compañía.

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