La peligrosa mentira

Paco Prado

No parece que nos demos cuenta de la magnitud que tiene la plaga, de lo peligrosa que resulta su propagación, de lo rápido que se extiende, de las consecuencias terribles que está teniendo… la mentira.

 Los medios de comunicación están viviendo, desde hace unos años, un deterioro como no he conocido nunca. Empezaron mezclando opinión con información, algo que en la facultad de Periodismo nos dijeron que no se debía hacer nunca. Luego siguió la decantación fanática por este o aquel partido, idea o causa, como si fueran su medio oficial. El fanatismo sólo se sustenta en el miedo y el miedo vive de la exageración o directamente de la mentira. Por tanto, hacían falta mentiras. Y se empezaron a ver publicadas casi sin darle importancia, como algo hasta gracioso, las llamaron “fake” o “fake news”. Dice una amiga mía que con los gatos el problema empieza cuando le pones nombre. Un gato es un gato. Pero “Misi” o “Blanquita” pasan a ser… algo mucho más cercano, más nuestro. Cuando tenga su camada tu gata, coloca los cachorros antes de ponerles nombre. Perdón, que me voy. Ocurre que el gatito “Fake” ha crecido de tal forma que nos está devorando a zarpazos. El mundo occidental, moderno y acomodado, carece de problemas que llevan a las gentes a grandes cambios. No queda otra que generar grandes conflictos en base a mentiras. Se inventan injusticias, demonios, tiranos, saqueos, catástrofes ecológicas… con tal de conseguir manejar el arma suprema: el miedo. Los gobiernos y los gobernantes que más necesitan asustarnos se han dado cuenta del filón y lo usan sin escrúpulos. Cada día se destapan casos más y más preocupantes.

La plaga de la mentira ha llegado a nuestro sector. Políticos y junta letras se recrean en soltar auténticas barbaridades, a cada cual más grande, en un clima de normalidad y de todo vale.

Actualmente, los medios de comunicación han perdido el monopolio del contacto con grandes masas. Las redes sociales pueden hacerlo perfectamente. Además, con ese sistema de comunicar, no se hace necesario pasar por el riesgo de que el medio intervenga, y el mensaje puede emitirse sin control alguno. El problema es el mismo que la ventaja: al comunicar por las redes sociales, nadie interviene, nadie puede tergiversar, pero... nadie verifica si el mensaje es verdad o es mentira.

Es justo y muy necesario que una ampliación de un puerto, por ejemplo, con todos sus detalles, a mí me parezca genial y a ti un desastre. Cada cual puede opinar lo que quiera. Lo que no debemos permitir en ningún caso es que una terminal de contenedores nos la conviertan en una gasolinera.

Se hace imprescindible, por nuestro sector en particular y por nuestro mundo en general, multiplicar la exigencia y levantar nuevos filtros ante los mensajes. Las redes sociales son para el chascarrillo. Los medios son para informarse de verdad, siempre que elijamos los pocos honestos que puedan quedar.

Mientras no se castigue muy duramente a los medios que demostrada y conscientemente mientan, nos queda a cada cual la responsabilidad de filtrar. Si no lo hacemos acabaremos condenados a odiar a alguien, a idolatrar a alguien, a vivir en un mundo de malos y buenos, de ángeles y demonios, siempre con miedo. Si estamos asustados harán con nosotros lo que quieran. Los nombres son importantes: No son fake news, son putas mentiras.



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