La unidad ecológica

Paco Prado

La logística es un cúmulo de profesionales especialmente bien comunicados entre sí. Es un engranaje de piezas interconectadas unas con otras en una coreografía casi milimétrica. Cuesta horrores alcanzar semejante tesoro. Por eso mismo deberíamos sacarle mucho más provecho.

En los últimos años se ha vivido una evolución permanente en torno a ese activo. Es cierto que se le saca ahora más rédito que nunca, en pequeñas, en grandes y en pequeñas grandes cosas, más allá del negocio propiamente dicho. Las asociaciones empresariales han potenciado su papel de representatividad del sector. Se comunica con la opinión pública, a través de los medios generalistas, mil veces más que antes. Se defiende con más frecuencia e intensidad al sector de los perpetuos ataques de políticos y junta letras. Las voces calladas son cada vez menos, y en los foros no es ahora extraño oír voces contundentes en pos de la logística. Eso viene ocurriendo por la creciente mentalización de colectivo y de unidad. Ese factor, nacido de la comunicación permanente, lleva a consecuencias añadidas, como la creación de auténticos grupos de amistades. Algo tan grande y sagrado como es la amistad ha surgido con fuerza entre algunos logísticos, gracias a esa permanente comunicación entre ellos. Directivos de distintos gremios, colaboradores en la mayoría de ocasiones, incluso competencia en otras, establecen vínculos que les llevan a compartir no sólo intereses laborales o empresariales, sino también tiempo de ocio e inquietudes personales. Gran meta la alcanzada. Se lo digo yo, que llevaba toda mi vida renegando de la palabra amigo. Ahora afirmo, asumiendo los riesgos que ustedes quieran, que tengo muchos grupos de amigos en el sector. La comunicación que late en la logística me ha llevado a ese punto, con el paso de los años, claro.

Más allá de los frutos profesionales en forma de negocio, más allá de los frutos personales en forma de algunas buenas amistades, la intercomunicación entre logísticos puede aprovecharse todavía un poco más. La Semana del Medio Ambiente que impulsa la APV a través del Proyecto Ecoport II, es un ejemplo de una nueva utilización más que valiosa de la creciente unidad del colectivo. El crecimiento exponencial de empresas e instituciones participantes, nos vuelve a hacer soñar con la idea de que se puede cambiar todo o casi todo, siempre que se parta de nuestro entorno inmediato. No esperen que las soluciones vengan de arriba.

El planeta se asfixia en plástico. Es un cáncer que está entrando en metástasis. Algo podemos y debemos hacer cada uno. Más si concienciamos a nuestra familia. Mucho más si unimos a nuestros amigos. Algo realmente importante si el colectivo logístico se une para luchar contra esa lacra. La campaña No plàstic, presentada como lema de este año en la Semana del Medioambiente, está impulsada por tres instituciones que agrupan a prácticamente todo el colectivo logístico-portuario de una u otra forma: el Centro Portuario de Empleo de Valencia, el proyecto Ecoport II (APV) y Aportem-Puerto Solidario Valencia. Nada más lanzarse la iniciativa, 20 empresas, asociaciones e instituciones especialmente representativas la secundan. Y las que estoy seguro que se sumarán en breve. En Diario del Puerto ya tenemos, todos, una taza de cristal personalizada para no usar vasos de plástico ni para el agua ni para el café. Seguro que en su empresa también.

Hay más de un millón de botellitas de plástico en el puerto temblando de miedo y toda la mar sonriendo de esperanza.



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