Las incertidumbres añadidas

Paco Prado

Se abrirá la posibilidad de multiplicar el tráfico de contenedores, se invertirán cientos de millones de euros. Se generarán nuevos puestos de trabajo estables y de calidad. Se abrirán nuevas sinergias y posibilidades de negocio.

| 10 mayo 2019

La nueva terminal del Puerto de Valencia es una apuesta de esas de doble salto mortal con tirabuzón. Hay que echarle valor. Sobre todo, cuando la red no está asegurada. MSC, única candidata a la terminal, apuesta fuerte, muy fuerte y con las incertidumbres propias de cualquier negocio, pero multiplicadas por la inmensa magnitud de la inversión. Además, aquí entran en juego variables que no son propias del negocio, sino de la condición humana. Con esto, las incertidumbres se multiplican. Todo el mundo analiza lo mucho que pueden ganar los adjudicatarios del terrenito. Todos calculan los millones de TEUs que podrán mover. Pero también será justo y necesario echar un vistazo al enorme mérito que tiene meterse en semejante inversión cuando parte más o menos importante del éxito depende de factores no controlados. Se hace preciso reflexionar a fondo sobre qué pasaría si, por todas esas y otras incertidumbres, nadie se anima finalmente a sacar adelante la nueva terminal.  

Cómo se defienda políticamente el proyecto va a ser especialmente determinante. Y no me refiero a declaraciones de unos y otros indicando lo genial que es el Puerto, sino a plasmar esa literatura en apoyo real a todo lo que necesita la terminal para funcionar como debe de funcionar: a tope. Entre esos “complementos” está el ya célebre Acceso Norte. Paco Lorente, presidente de MSC España, manifestó en uno de los desayunos informativos de Diario del Puerto que no habría candidatos a la terminal si no había acceso. Hay candidato. Que sabemos que tiene fe en que habrá acceso. Pero ¿y si no lo hay o no lo hay en tiempo y forma?

Quizás es este un buen momento para presionar. Hay nuevo gobierno. En la Comunidad y en España. Puede que esta sea la última ampliación del Puerto de Valencia. Por todo esto, es el momento de arrancar compromisos, como única forma de despejar una incertidumbre tan relevante. El tema del Acceso Norte no admite tibiezas ni demoras. Hay mucho en juego. MSC ha dicho que está dispuesta a poner la carne en el asador. Justo es que las administraciones implicadas se comprometan desde ya a hacer su parte, mínima pero imprescindible.

Esa incertidumbre ha de ser despejada cuanto antes. Sobre todo, cuando hay otras que también entrarán en juego. El poco o mucho automatismo de la terminal no va a ser un tema menor. Los sindicatos de la estiba igual van y tienen algo que decir, que hacer o que no hacer. Nuevas incógnitas que hay que despejar. Nuevas incertidumbres que se suman a la reina de todas: el mercado. Ocurre que con esa MSC ya cuenta. Como seguro que también cuenta con que habrá de poner a los estibadores de su lado. MSC no son nuevos en esto. Con lo que no puede contar nadie es con permitir al gobierno que corresponda poner palos en las ruedas de una inversión de esta magnitud.

El no contar con los accesos adecuados no puede ser una incertidumbre añadida. De ninguna forma. No es un problema de MSC. Es un problema de todo el sector y de todo el amplio entorno al que sirve.


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