La reducción del impacto ambiental de su actividad es uno de los principales objetivos de la industria de cruceros desde hace años. En este sentido, las diferentes navieras han realizado importantes inversiones en investigación y desarrollo de tecnologías que ayudan a reducir la huella de carbono de sus barcos.
El futuro será sostenible o no será y las líneas de cruceros tiene claro que proteger el mar es proteger su principal herramienta de trabajo. Por ello, durante la pandemia las navieras centraron sus esfuerzos en reestructurar sus estrategias de sostenibilidad con el fin de poder presentar una oferta turística innovadora a la par que responsable. “Estamos convencidos de que la economía del futuro estará indiscutiblemente marcada por la transición ecológica y de que el turismo tiene que ser crecientemente más sostenible; motivos por los que respaldamos los objetivos a largo plazo fijados por la Organización Marítimo Internacional (OMI) y el Pacto Verde Europeo”, indica el director de CLIA en España, Alfredo Serrano. Además, afirma el director de CLIA en España: “La industria tiene la oportunidad de continuar siendo líder en la transformación verde del transporte marítimo”.
Los datos aportados por CLIA ponen de manifiesto que, en los próximos cinco años, el 93% de los nuevos barcos de cruceros se construirán en astilleros europeos, traduciéndose en 78 nuevos buques, una inversión de alrededor de 47.000 millones de euros y un impacto económico indirecto de más de 200.000 millones en la economía continental.
Tal y como asegura la directora de la asociación en Europa, Marie-Caroline Laurent, estas cifras son “significativas en términos de descarbonización”, ya que “uno de cada cinco barcos será propulsado por gas natural licuado (GNL) y dos de cada tres buques estará equipado con sistemas de conexión a tierra”. En total, estima Laurent, en los próximos seis años se lanzarán 24 barcos propulsados por GNL.
A pesar de que estas cifras son muy positivas, desde CLIA señalan la necesidad de que los puertos cuenten con las infraestructuras necesarias para atender la llegada de estos buques. De hecho, Laurent indica que “solo seis puertos europeos ofrecen actualmente conexión eléctrica con tierra” y, por ello, insta a los gobiernos a que “inviertan más en infraestructuras y en el desarrollo de combustibles alternativos, así como a que establezcan un marco regulatorio más claro y uniforme”.
En este mismo sentido, Serrano apunta que “es vital que se cree un marco regulatorio claro que fomente inversiones destinadas a acelerar el desarrollo y suministro de combustibles marítimos sostenibles, así como de la tecnología necesaria para llegar a emisiones netas cero en carbono en 2050”.
Para ejemplificar la necesidad de esta colaboración, el director de CLIA en España expone que de cara a 2027, el 66% de la flota global estará equipada con sistemas que le permitirán conectarse a la red eléctrica cuando esté atracada; y, por otro lado, la Unión Europea ha establecido que los principales puertos deben ofrecer esta posibilidad para 2030. Sin embargo, a día de hoy, “solo un puñado de puertos europeos dispone de muelles electrificados y, si bien es cierto que existen proyectos muy avanzados, no es menos cierto que estamos ante proyectos de gran envergadura y complejidad”.