No somos los de Interstellar

Loli Dolz

La pasada semana nos enteramos de que la naviera MSC (Mediterranean Shipping Company) había decidido no utilizar el Ártico como un nuevo atajo entre el norte de Europa y Asia. Qué alegría comprobar que la sensatez  y el buen juicio han podido ante la idea de ganar unos cuantos euros potenciando, favoreciendo y adelantando, una realidad inevitable (por lo que parece) como es el deshielo de los casquetes polares.

| 21 octubre 2019

La decisión se toma como medida responsable ante la situación actual del planeta y dentro de su línea estratégica de protección ambiental y viene a sumarse a la ya anunciada este verano por CMA CGM de que ninguno de los buques de la compañía utilizará la ruta, a pesar de la “gran ventaja competitiva” que ofrece a las líneas navieras porque el uso de la Ruta del Mar del Norte representaría un serio peligro para los ecosistemas de esta parte del mundo, principalmente debido a las numerosas amenazas planteadas por accidentes, contaminación por petróleo o colisiones con la vida silvestre marina.

Por su parte, MSC considera que la desaparición del hielo del Ártico es profundamente inquietante. “Nuestra industria debe centrar sus esfuerzos en limitar las emisiones ambientales y proteger el medio marino en las rutas comerciales existentes”, señaló Diego Aponte, presidente y CEO del Grupo MSC. Un aumento en el tráfico de contenedores en el Ártico podría dañar la calidad del aire y poner en peligro la biodiversidad de los hábitats marinos intactos, “un riesgo que MSC no está dispuesta a asumir”, añadió.

Pero ¿por qué los políticos no hacen caso a esta gente? Si las empresas están dispuestas a replantearse sus líneas estratégicas de crecimiento poniendo en la balanza no sólo sus propios intereses, ¿por qué no son capaces de hacerlo los gestores del mundo? ¡Qué hartazgo! Seguro que algo tendrá que ver que países como China o Rusia estén detrás de la promoción de esta ruta comercial basada en el principio de “hago lo que me da la gana porque me importa un pepino todo lo que no sea mi persona”. De hecho, hace unos meses, en junio creo que fue, el Fondo de Inversión Directa de Rusia, Rosatom (operador de infraestructura de la North Sea Route), Norilsk Nickel y DP World acordaron desarrollar un proyecto conjunto para el desarrollo integrado de la Ruta del Mar del Norte. Por lo visto, DP World operará en puertos que Rusia planea construir a lo largo de la Ruta del Ártico para acortar los tiempos de transporte entre el este y el oeste. El objetivo clave es aumentar el volumen de tráfico de mercancías a través de la ruta y la zona ártica de la Federación Rusa. No entiendo nada. Si MSC está convencida de que los 21 millones de contenedores que se mueven cada año para sus clientes pueden transportarse a todo el mundo sin pasar por este corredor del Ártico, ¿por qué no son capaces de verlo el resto de operadores?

Propongo que se cree un sello que garantice un transporte responsable con el futuro del planeta, un título que los consumidores finales podamos detectar para comprar o no comprar los productos que hayan utilizado rutas irresponsables, como estas. Una certificación que los cargadores puedan usar para hacer sus transportes por los medios adecuados y sostenibles. Esto exigirá nuestro compromiso y nuestro dinero porque seguro que nos la venden como la más barata, perdón, como las más económica (que así nos sentimos todos más inteligentes como si fuéramos doctores en Economía), pero que no nos convenzan. El futuro se escribe hoy con nuestras decisiones. No nos hagamos los tontos porque al final la verdad siempre gana y, hoy por hoy, no nos veo pudiendo desarrollar una tecnología rollo “Interstellar”, la verdad.

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