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Crecer, algo más que un reto

  • Última actualización
    18 marzo 2025 05:20

Recientemente, Cepyme, la principal patronal de las pymes en España, hacía público su último informe sobre la situación de las pequeñas y medianas empresas. Y arroja una conclusión clara: el tejido empresarial español, compuesto mayoritariamente por esas pymes, está apostando cada vez más por ganar tamaño. A finales de 2024, el número de las grandes compañías -aquellas que tienen más 250 trabajadores en plantilla- aumentó un 19,5% respecto a antes de la pandemia. No obstante, la cruz de esta moneda es que este crecimiento no se produce como consecuencia del nacimiento de nuevas sociedades, sino a costa de la destrucción de aquellas con menos de 10 asalariados. Según el estudio de Cepyme, desaparecieron el pasado año un total de 11.300 pequeñas empresas, lo que supuso un 1% menos. La patronal atribuye esta circunstancia al aumento de los costes totales empresariales que acumulan un alza del 24,5% desde 2019, una subida impulsada, según el informe, por el incremento de los costes laborales, que estiman del 25,1% en el caso de las microempresas y empresas pequeñas y del 19% en las medianas.

Bien es cierto que ese 1% menos, en un gran océano plagado de gotas en forma de pymes, puede no significar mucho. No obstante, sí es verdad que puede suponer un cambio de tendencia cuya evolución no debemos perder de vista. Y no debemos hacerlo porque, en tiempos convulsos como los actuales, ganar tamaño ha pasado de ser un reto -entendido como un objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta- a ser una necesidad. Vean la sutil diferencia. El reto es algo que podemos dejar orillado un tiempo dentro de esa “carpeta” de asuntos importantes que ya retomaremos cuando resolvamos lo urgente. Ese reto lo tomamos como un objetivo a medio y largo plazo, y podemos ir resolviéndolo por fases, a la espera de que la vorágine del día a día nos dé un respiro y podamos dedicarle algo más de tiempo. Sin embargo, una necesidad no es algo que podamos aparcar. Hablar de necesidad nos lleva a lo urgente, a algo que hay que resolver más temprano que tarde porque de ello depende, en buena medida, nuestra supervivencia.

No nos engañemos, no parece que Donald Trump vaya a suavizar su política arancelaria

Si ya con la pandemia lo de ganar tamaño era importante para las empresas españolas, hoy en día, con las disrupciones de las cadenas de suministro globales, las relaciones internacionales pendiendo de finos hilos cuya resistencia está al límite en algunos casos, y el país más poderoso del mundo embarcándose en una irracional guerra comercial con sus principales socios, ser grande puede suponer -casi ya sin el “puede”- la diferencia entre seguir en el mercado o quedar expulsado de manera irremediable y definitiva de él. La economía española y sus empresas son eminentemente exportadoras. Intentar vender productos y servicios más allá de las fronteras de la Unión Europea es cada vez más difícil.

No nos engañemos, no parece que Donald Trump vaya a suavizar su política arancelaria cuando lleve algo más de tiempo en el Despacho Oval. El presidente de la primera potencia económica y militar del mundo no va a dar marcha atrás en su agresiva política de imposición de aranceles, a pesar de que países como China y Canadá ya han presentado reclamaciones ante la Organización Mundial del Comercio o a pesar de que Wall Street ya le ha dado su primer tirón de orejas. Hay que empezar a buscar alternativas. Renegociar contratos, compartir ajustes con los distribuidores y buscar y encontrar proveedores alternativos no va a ser suficiente sino viene acompañada de un aumento del tamaño empresarial que nos permita competir en el exterior con ciertas garantías sin morir en el intento.