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Falta de personal marítimo, un nuevo desafío

Logístico

Albert Oñate
  • Última actualización
    13 diciembre 2024 05:20

Cuando ya hemos asumido la necesidad de enfrentarnos a incertidumbres geopolíticas, climáticas, económicas y sociales; emerge un nuevo riesgo para la cadena global de suministro: la falta de personal y el escaso relevo generacional en las tripulaciones de los buques.

La navegación precisa de naves modernas y eficientes, de instalaciones portuarias bien equipadas, de combustibles respetuosos con el medio ambiente y de una red de empresas auxiliares que aseguren su funcionamiento. Sin embargo, lo más esencial son las personas que trabajan a bordo, y en este aspecto las perspectivas son preocupantes.

Graneleros, portacontenedores, petroleros, ferris, pesqueros, todos los tipos de buques tienen que enfrentar este problema. Las causas son tanto estructurales como puntuales, y juntas están provocando una drástica disminución en el interés por trabajar en el mar.

Se estima que en el mundo hay 1,9 millones de personas trabajando a bordo de los más de 100.000 buques que navegan los mares. De ellas solo el 2% son mujeres. Filipinas lidera como proveedor de personal marítimo aportando el 25% de la fuerza laboral global, seguida de China, India, Rusia e Indonesia. La pandemia amplificó las dificultades de este colectivo, con tripulaciones atrapadas durante meses en los buques debido al cierre de fronteras, lejos de sus familias y en un entorno laboral de máximo estrés.

La ventaja salarial ha disminuido, y con ella el atractivo de la profesión para las nuevas generaciones que valoran más la vida personal

Históricamente las retribuciones salariales para la gente del mar, superaban las de trabajos similares en tierra, lo que atraía a muchas personas pese a la dureza del trabajo, y las largas ausencias. Sin embargo, esta ventaja salarial ha disminuido, y con ella el atractivo de la profesión para las nuevas generaciones, que valoran cada vez más el equilibrio entre vida personal y laboral.

¿Cómo abordar este desafío? Un primer paso es el incremento salarial, algo que ya está sucediendo. La creciente demanda de personal ha llevado a mejoras tanto en la escala oficial como en la básica. Además los armadores están introduciendo condiciones laborales más atractivas: jornadas más reducidas, mayor rotación que reduce las ausencias prolongadas, mejor conectividad a bordo y mayor seguridad en el trabajo.

Las condiciones laborales se rigen por el Convenio sobre el Trabajo Marítimo (Martime Labour Convention) del año 2006, que se va revisando periódicamente y cuyas últimas enmiendas entrarán en vigor este mes de diciembre. Incluyen el pago puntual de los salarios, suficiente agua potable y comida, tiempos de descanso adecuados y acceso a elementos de seguridad para toda la tripulación.

Es crucial incrementar el porcentaje de mujeres a bordo, que actualmente es apenas del 2%, y sería una muy buena solución a la falta de personal. Para ello se requeriría, además de las mejoras mencionadas, políticas activas de tolerancia cero frente a la discriminación y el acoso.

Finalmente, el gobierno central y las consejerías autonómicas deben colaborar para fomentar el interés por las carreras con mayor demanda, incluyendo las marítimas, atrayendo estudiantes y facilitando el acceso a las certificaciones y requisitos profesionales. Solo con una acción coordinada y decidida se podrá garantizar el relevo generacional y la sostenibilidad del sector, clave para el comercio global y la economía mundial.

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