Hace unos días, la Autoridad Portuaria de Valencia activó el proceso administrativo para reconstruir el muelle de la Aduana de la Dársena Interior del puerto de Valencia licitando los trabajos de redacción del proyecto de ejecución de la renovación. El objetivo de la actuación es solucionar las deficiencias detectadas en la infraestructura que vivió un restyling de urgencia cuando Valencia se convirtió en la anfitriona de la America’s Cup en 2007.
Entonces, la Dársena Interior sufrió una transformación en tiempo récord digna de documental. Se viene momento remember. El reto, además de promocionar qué era aquello de la Copa América entre la ciudadanía, fue crear espacio para acoger las bases de los equipos participantes, adecuar el entorno a las necesidades de la competición y hacerlo todo en un plazo de tiempo acotado por la prueba, los entrenamientos de los equipos y las prerregatas. Y se logró.
Una de las actuaciones que se llevaron a cabo en 2004 con el objetivo de que la zona pudiera acoger las prerregatas que se iban a celebrar ese mismo año, fue el adelantamiento -de 35 metros aprox- del cantil del muelle de la Aduana, lo que a la postre generó una nueva explanada de 6.650 metros cuadrados para las bases de los equipos. Y todo OK si no fuera porque ahora nos tenemos que cargar el muelle (de 230 metros de longitud) para construir uno nuevo porque las condiciones en las que se encuentra son pésimas. ¿Cómo podemos normalizar que infraestructuras que costaron -y cuestan- millones de euros tengan una vida útil de 20 años? Perdonadme, pero no lo entiendo.
Consolidar edificios supuestamente temporales para que algunos impulsen sus proyectos privados no lo veo
Y sí, puedo intuir por qué la construcción tiene sus deficiencias, por cierto, unas deficiencias detectadas por el concesionario de las bases existentes en el muelle -Lanzadera Emprendedores- en 2019 y que hablan de la presencia en la superestructura del muelle de patologías importantes como un progresivo deterioro del hormigón, armaduras y elementos metálicos... Cosas menores, como veis...
A ver, que 2+2 son 4. Si en estos momentos, para elaborar el contrato de redacción del estudio de la obra (por cierto, con un presupuesto de licitación de 165.000 euros al que luego habrá que sumar todo lo que cueste quitar lo que hay y construir) se establece un plazo de ejecución de 10 meses y en 2004 estaba lista la ampliación cuando se nos adjudicó el evento el 26 de noviembre de 2003, pues tampoco hace falta más pruebas, las conclusiones se redactan solas. ¿No?
Y lo peor de todo es que lo que sucede en este muelle no es extraordinario. Son muchas las infraestructuras que se levantaron en esos años que están para el arrastre.
Está claro que muchas de ellas tenían los días contados cuando se alzaron, se suponía que las bases eran de quita y pon, que el frente portuario sería un espacio para el disfrute de la ciudadanía como prolongación del mega proyecto que fue, en su día, el Balcón al Mar que abrió el puerto a la ciudad, pero no, luego se quedaron y llegaron nuevas construcciones mastodónticas que, con la pátina de la innovación y generación de dineros (en medio de una crisis económica brutal), nos robaron las vistas. Sí, lo siento, pero estoy segura de que la Marina de Empresas, Lanzadera y demás proyectos ubicados ahí, hubieran podido establecerse en otro sitio.
Cambiar de uso los edificios portuarios que han quedado en zonas de integración puerto-ciudad, aproximando el talento y la innovación a la actividad marítima y portuaria está fenomenal, ahí está The Terminal HUB reactivando la antigua Estación Marítima. Consolidar edificios supuestamente temporales para que algunos impulsen sus proyectos privados no lo veo. Lo mismo lo tendríamos que repensar.