Menú
Suscripción

OEA de Simplificaciones Aduaneras y Trust and Check: cuando protestar sí sirve

  • Última actualización
    04 marzo 2025 05:20

La figura del Trust and Check y la desaparición de la certificación OEA de Simplificaciones Aduaneras (OEAC) ha sido uno de los caballos de batalla del sector aduanero privado desde que se conoció la nueva y última propuesta de reforma del Código Aduanero de la Unión. De hecho, uno de los grandes denominadores comunes de las tres últimas ediciones del Foro Aduanero (celebradas en Santa Cruz de Tenerife, Valencia y Málaga) ha sido la preocupación por saber si finalmente esta modalidad permanecería en un futuro o no.

La pasada semana, por fin, se deshojó la margarita. La primera lectura en el Parlamento Europeo del reglamento del CAU mantiene la pervivencia del OEA de Simplificaciones Aduaneras con el Trust & Check, lo que destierra uno de los grandes problemas que se avecinaba para el sector a partir de 2035: perder este estatus de OEAC y adaptarse al régimen del Trust and Check. El sector aduanero ha evitado muchos nubarrones que se cernían sobre él. La desaparición del OEAC supondría dejar de contar con las simplificaciones que otorga la certificación. Paralelamente, la asunción de la figura del Trust and Check, inasumible para muchas empresas por su complejidad y desproporcionada responsabilidad que conlleva, obligaría a los agentes de aduana a incorporar de nuevo filtros de riesgos que retrasarían el despacho de aduanas.

Recuerdo muy bien a Antonio Llobet, presidente del Consejo General de Colegios de Agentes y Representantes Aduaneros de España (CGAA), durante la celebración de la primera jornada del Foro Aduanero en Valencia de 2023, cuando, ante los más de 220 profesionales que participaron en esa edición, advertir a Vanesa Hernández Guerrero, jefa en funciones de la Unidad de Legislación Aduanera de la Dirección General de Impuestos y Aduanas de la Comisión Europea, que el sector sólo quería trabajar con la representación directa y que de ninguna manera se asumiría esa nueva figura del Trust and Check.

Los agentes y representantes aduaneros han logrado hacerse oír en las instituciones europeas

Después de años de trabajo, la reacción de Llobet en 2023 ponía encima de la mesa la tensa situación por la que pasaba la profesión, una situación que no hay que atribuirla a la natural evolución que experimentan todas las profesionales con el paso del tiempo, sino por el hecho de que, una vez más, las instituciones europeas legislan sin tener muy en cuenta la realidad del sector. El sentido común nos dice que, para ser más eficientes, antes de sacar a la luz normativas del calado del CAU, debería consultarse a los profesionales que están al pie del cañón, al menos, los problemas que surgen en el día a día. Y a partir de ahí, legislar. Sin embargo, la realidad nos lleva por otro camino. Ese camino, en la mayoría de las ocasiones, es tortuoso, porque obliga a todos las instituciones y organizaciones afectadas a destinar una notable cantidad de recursos a intentar solventar esa lesiva futura situación -pregunten sino al CGAA todo lo que ha tenido que batallar-, un camino que en ocasiones se alarga durante años, y cuyo final es muy incierto.

No obstante, el logro conseguido debe llevarnos a reflexionar sobre lo importante que es no tirar nunca la toalla y, sobre todo, buscar aliados y articular una buena estrategia de defensa de los intereses de la profesión. Los agentes y representantes aduaneros, a través de las diferentes asociaciones nacionales e internacionales en las que se integran, han logrado hacerse oír en las instituciones europeas y, lo que es más importante, han conseguido que Europa dé marcha atrás en un tema que era crucial para asegurar su futuro. Recuérdenlo cuando alguien les diga que protestar no sirve para nada.