La figura del Trust and Check y la desaparición de la certificación OEA de Simplificaciones Aduaneras (OEAC) ha sido uno de los caballos de batalla del sector aduanero privado desde que se conoció la nueva y última propuesta de reforma del Código Aduanero de la Unión. De hecho, uno de los grandes denominadores comunes de las tres últimas ediciones del Foro Aduanero (celebradas en Santa Cruz de Tenerife, Valencia y Málaga) ha sido la preocupación por saber si finalmente esta modalidad permanecería en un futuro o no.
La pasada semana, por fin, se deshojó la margarita. La primera lectura en el Parlamento Europeo del reglamento del CAU mantiene la pervivencia del OEA de Simplificaciones Aduaneras con el Trust & Check, lo que destierra uno de los grandes problemas que se avecinaba para el sector a partir de 2035: perder este estatus de OEAC y adaptarse al régimen del Trust and Check. El sector aduanero ha evitado muchos nubarrones que se cernían sobre él. La desaparición del OEAC supondría dejar de contar con las simplificaciones que otorga la certificación. Paralelamente, la asunción de la figura del Trust and Check, inasumible para muchas empresas por su complejidad y desproporcionada responsabilidad que conlleva, obligaría a los agentes de aduana a incorporar de nuevo filtros de riesgos que retrasarían el despacho de aduanas.
Recuerdo muy bien a Antonio Llobet, presidente del Consejo General de Colegios de Agentes y Representantes Aduaneros de España (CGAA), durante la celebración de la primera jornada del Foro Aduanero en Valencia de 2023, cuando, ante los más de 220 profesionales que participaron en esa edición, advertir a Vanesa Hernández Guerrero, jefa en funciones de la Unidad de Legislación Aduanera de la Dirección General de Impuestos y Aduanas de la Comisión Europea, que el sector sólo quería trabajar con la representación directa y que de ninguna manera se asumiría esa nueva figura del Trust and Check.