Presencias y ausencias

JAIME PINEDO Bilbao

Miguel Ángel Revilla no es un político al uso.  Por eso gusta a la gente. Porque, puestos a elegir, a la gente (así, gente, en general, sin más discernimiento) le gusta aquel quien se lo haga pasar bien, quien le haga reír. Que para pelmas, sosos, aburridos y saboríos ya vamos bien servidos. Por eso,  la presencia de Revilla en cualquier sarao es sinónimo de éxito. Diversión garantizada. No se le puede reprochar al de Polaciones su capacidad para entretener al respetable. Es un “entertainer” en la acepción pura del término.

Eso sí, hay plazas en la que el público está más predispuesto a la risa y al aplauso que en otras. Y Burgos es una de estas plazas en las que Revilla torea a favor de público, aunque este proceda de otros rincones de España. Así, el presidente del Gobierno de Cantabria se convirtió en la tarde-noche del pasado jueves en el protagonista (voluntario) del cóctel de bienvenida que el Ayuntamiento de Burgos dispensó en el Salón Rojo del Teatro Principal de la ciudad castellana a los congresistas y ac...

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