Quítame la etiqueta

Loli Dolz

La semana pasada me entrevistaba con una experta en formación cuando, en medio de la conversación, saltaba la noticia: ¿sabes que una de nuestras estudiantes de máster es estibadora? Asombrada e intrigada tras descubrir que no es la única estibadora -¡que hay más!- y que muchas tienen formación superior, matizaba que no se esperaba que aquella chica se dedicara a la estiba. ¿Por qué? Por las dichosas etiquetas que nos ponen y que nos ponemos. Aquellas que dicen, una y otra vez, que hay profesiones a las que las mujeres no deberíamos acceder, a las que las chicas no pueden enfrentarse, porque... espera, sí, porque somos débiles y apenas tenemos fuerza. ¿Quitar un tocho? Imposible.

| 14 octubre 2019 - Actualizado a las 05:20h
¿Conducir cualquier vehículo pesado? Pero qué me estás contando.Eso sí, LaMari no puede operar una grúa o un mafi pero sí puede acarrear a su suegro discapacitado a peso muerto (80 ó 90 kilos) con 60 años porque... ¡Ostras! Es que en casa las mujeres desarrollamos poderes: Súper fuerza ¿No lo sabían?Prácticamente dos décadas del siglo XXI gastadas ya y los prejuicios, las etiquetas -permítanme el eufemismo-, siguen ahí. A algunos les gustan, para qué engañarnos, y las fomentan y consolidan dando...

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