Relojes blandos

JAIME PINEDO Bilbao

Surrealista, como los días que vivimos y los que aún nos restan por vivir.  Inquietante, como el paisaje a nuestro alrededor: yermo y desolado. Naturaleza muerta. Relojes blandos, marcando una hora fatal, y el tiempo, congelado o derretido, qué más da. Así lo retrató Dalí en 1931 en un óleo que llamó “La persistencia de la memoria” (más conocido como “Relojes blandos”), que en apenas 24x33 cm nos sitúa frente al espejo de nuestras propias contradicciones.

| 24 marzo 2020 - Actualizado a las 05:20h
La sociedad moderna ha sacralizado  el tiempo como un valor escaso y extremadamente valioso (“el tiempo es oro”) y ahora  que  no tenemos otra cosa que el tiempo,  resulta que no sabemos que hacer con él. Nos hemos pasado media vida gritando “¡Que se pare el mundo, que yo me bajo!” y ahora que el mundo se ha parado, aunque sólo sea por unas semanas, ansiamos que se ponga en marcha para poder subirnos a él de nuevo. Y sí, qué quieren que les diga, ahora que la vida es un...

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