Soliloquio del farero

JAIME PINEDO Bilbao

Siempre he sentido fascinación por los faros. Su poder de atracción es intemporal si bien se ha acotado la fecha del 1 de julio como Día Mundial de las Ayudas a la Navegación Marítima, que sirvió para rendir tributo a los faros como señal marítima por excelencia y a los Técnicos de Señales Marítimas, el cuerpo de profesionales que continúan con el legado de los fareros.

También para mostrar que las ayudas marítimas están en plena evolución tecnológica. Los faros siguen siendo una herramienta vital para una navegación costera segura, y tienen un gran valor social, además de ser un legado histórico-técnico. Pero la del farero es una figura en extinción. Sus días están contados.Este fin de semana me he deleitado con la contemplación de tres faros.  Uno desde el mar; los otros dos, desde tierra. El viernes, a bordo del “Hegaluze”, que zarpó del Puerto de Berme...

Para seguir leyendo hazte premium

Escoja el modelo más adecuado

¿Ya tiene una cuenta? Inicie sesión