Somos compatibles

Fernando Vitoria

Las alertas que envía Diario del Puerto a sus suscriptores, tanto a través del correo electrónico como a través de la aplicación de telefonía móvil Whatsapp, pueden dar buena cuenta de lo “movida” que puede llegar a estar la actualidad en un momento determinado. Es curioso echar la vista atrás y comprobar cómo hay meses de mucho y otros tantos de poco, o muy poco.

| 28 noviembre 2019

Hacía la reflexión esta semana pensando precisamente en las noticias que genera el sector de la estiba en nuestro país, que son precisamente las más susceptibles de ser elevadas a categoría de “alerta” por aquello de las convocatorias de huelga, desconvocatorias, etc.

Pese a los inevitables efectos que tiene el simple hecho de anunciar una convocatoria de huelga y mantenerla prácticamente hasta el final, debemos reconocer que en esta ocasión no ha sido tan trágico como en ocasiones precedentes.

Sí, ya sé que el follón organizativo y de cuadrar las previsiones siempre es impresionante, por no hablar del negativo impacto sobre la reputación de un puerto ante una sola convocatoria de huelga, pero me permito recordarles que en 2017, coincidiendo con la aprobación del Real Decreto de la estiba, Diario del Puerto emitió cerca de 40 alertas en poco más de tres meses... y casi todas ellas anunciando convocatorias y desconvocatorias de paros.

Efectivamente, no tengo ninguna duda de que navieras, terminalistas e inversores tienen catalogado a nuestro país como “inestable” en el ámbito de la paz social, por lo que no deberíamos extrañarnos si vemos pasar los TEUs por delante de nuestras narices con destino a cualquier otro puerto del norte de África o del Mediterráneo oriental.

En este contexto cobra todavía mucho más valor el firme propósito de MSC, a través de su filial TiL, de invertir más de 1.000 millones de euros en la Terminal Norte de Contenedores del Puerto de Valencia.

Si tienen tiempo, les sugiero que se den una vuelta por la página web de la APV y le echen un vistazo al proyecto que ha sido seleccionado por el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria y que acaba de iniciar el trámite de información pública.

Más allá de lecturas torticeras, que seguro que las habrá centrándose en el modelo automático propuesto, les invito a revisar el proyecto en clave de generación de riqueza, empleo, prosperidad y sostenibilidad. No tiene ni un pero.

Durante el periodo de información pública, como saben, se pueden presentar alegaciones, ya no sólo contra el proyecto (como han titulado algunos medios locales), sino también en positivo. Es una costumbre muy nuestra incidir exclusivamente en el error, por eso se valora y aprecia tanto a las personas que tratan de buscar siempre una forma de ver las cosas en positivo.

Creo que el proyecto de TiL en el Puerto de Valencia es una excelente noticia, ya no sólo para los intereses del recinto valenciano, sino para una gran parte (prácticamente un tercio del total) del tejido productivo y económico del país. Y como tal debería afrontarse, pese a las permanentes trabas que se van colocando por parte de una clase política que no acaba de comprender bien cuál es el funcionamiento de las economías familiares y de la generación de una riqueza necesaria para invertirla, precisamente, en generar espacios sostenibles y compatibles para todos.

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