ALICANTE. Tras realizar complejos trabajos de refuerzo, para devolver la operatividad de toda su capacidad de almacenamiento, unas 100.000 toneladas, el 20 de febrero la Autoridad Portuaria firmaba el acta de reconocimiento final de la obra.
Desde que comenzaran las pruebas de carga a buque, a finales de agosto de 2022, el tráfico de granel sólido por instalación especial no ha dejado de crecer en el puerto, pasando de las 459.622 toneladas de 2022, para llegar el pasado año a mover un total de 1.182.883 toneladas., a pesar de funcionar al 80% de su capacidad.
Según la Autoridad Portuaria, la terminal supone un impulso de la economía de toda la provincia. Está totalmente automatizada con el objetivo de minimizar, aún más, las emisiones al exterior y evitar el trabajo dentro de la nave. “Aun así, la terminal genera más de 100 puestos de trabajo directos e indirectos”, apunta el Puerto.
Gracias a esa automatización, también se consigue optimizar el rendimiento tanto a la hora de recibir el material, como en el momento de la carga del buque. Por un lado, dispone de un doble sistema de recepción simultánea, que puede procesar dos camiones con capacidad máxima de 500 toneladas por hora cada uno, al mismo tiempo que se elimina el polvo de la descarga mediante un sistema de aspiración. Una cinta transportadora cubierta transporta en altura los materiales descargados al sistema de apilado del interior de la nave.
Una vez dentro de la nave, se realizan dos procesos distintos: el apilador se encarga de recibir y almacenar el material entrante, longitudinalmente, desde el nivel superior, mientras que, para transferirlo al buque, es el recuperador el que se desplaza sobre el material almacenado, cargando la mercancía en el circuito de carga hasta una manga telescópica móvil, que lo introduce en bodega del barco. Este elemento clave de la instalación, situada en una franja de 15 metros de ancho del muelle 17, reduce la altura de caída libre de los materiales, minimizando la emisión de polvo durante la carga.
En términos medioambientales, “ha contribuido a mejorar la calidad del aire en las inmediaciones del puerto, como ya demuestran las mediciones desde su puesta en marcha, ya que reduce drásticamente la dispersión de partículas PM10”, añade el Puerto de Alicante. Además, al utilizar un funcionamiento electrificado, también se han reducido las emisiones de gases de efecto invernadero, en particular de CO2 y NOx.
La planta también es un ejemplo de impulso de economía circular, ya que contribuye a reutilizar los residuos generados por la extracción de mármol. Gracias a la plataforma logística internacional de exportación, estos residuos son recuperados, procesados y comercializados, evitando acumulaciones innecesarias y dando una segunda vida a estos materiales.